Yacimiento

A cada forma le das su nombre; a cada nombre su forma:
Ahí, desde ese punto sin fin y sin principio, abres las aguas en la palabra justa.
Ahí volvemos,
Ahí enredamos nuestras voces.
Somos su deslumbrada coyuntura.
Y así cruzamos, rodeando siempre ese centro bordeado.
Siempre esa calidez
Por la noche sin fin.